La estirpe de los ilustre Bernal

Por: María Isabel Toro Toro

Músicos del Coro Samuel Bernal, La Ceja. En el centro Samuel Bernal Patiño (celebración de sus 80 años), a la derecha su primogénito Manuel J. Bernal. A la izquierda del último, mi madre. Año 1980. (Cortesía Carmen Cecilia Toro)

Músicos del Coro Samuel Bernal, La Ceja. En el centro Samuel Bernal Patiño (celebración de sus 80 años), a la derecha su primogénito Manuel J. Bernal. A la izquierda del último, mi madre. Año 1980. (Cortesía Carmen Cecilia Toro)

La Ceja: El pueblo de múltiples narraciones y personas talentosas e invisibles (o bien, no todos).

Desde el año 2003, a la edad de 6 años, preguntaba a mi madre Carmen Cecilia cómo se llamaba la melodía que sonaba frecuentemente en una grabación de casete. A ella le parecía curioso que yo fuera tan insistente con ese interrogante, porque esa música es dizque para viejos.

—Se llama Amanecer, ¿por qué la pregunta, Mariecita? –decía con cierta extrañeza.

Yo no contestaba y lo único que hacía era escuchar estas grabaciones.

Y es que cómo no acoplarse a estos ritmos, si crecí escuchando pura música colombiana, gracias a mi madrecita, mis tíos, y Jesús Bernal, el hijo del ilustrísimo Maestro Samuel Bernal Patiño.

Me gustaba mucho esa sonoridad de Amanecer. Un par de años después ya la tarareaba. Un día que ya sabía manejar un poco internet, pero que me parecía una herramienta desconocida para entonces, descubrí un sitio web llamado Youtube; toda la música está allí. Recordé el famoso Amanecer del Maestro Bernal y me puse en busca de esta canción. Abrí casi que todos los vídeos que me aparecieron en el resultado de búsqueda y ninguna tonadilla se me hacía conocida.

Acudí a mamá, preocupada por esta situación, con la inocencia pura que los niños tienen a los 12 años, que todo lo que dicen que es bonito, lo convierten en algo extraordinario. Ella dijo:

—¿Es que en internet se encuentran los músicos cejeños?

—¿Cómo así mami? ¿Es que el Maestro Samuel Bernal es de acá?

Hasta hoy, 10 de abril de 2016, no contuve mis ganas de averiguar más a este personaje que por las anécdotas que me cuentan, hubiera estado encantada de conocer. Así que me fui para donde la hija menor, Cecilia, a que me resumiera la vida de su papá. La información que narro a continuación fue ampliamente complementada por el médico Guillermo Alejandro Bernal, nieto del Maestro Samuel, quien recientemente publicó el libro: La música de nuestros ancestros en 2014. Debido a mi inquietud al leer el libro, me comuniqué directamente con él para conocer otros detalles no escritos, y muy amablemente accedió a mi petición, vía correo electrónico, y este fue el resultado:

Todo empezó el 13 de abril de 1900. Samuel nació y fue criado en la vereda San Miguel, en el municipio de La Ceja del Tambo en Antioquia. Su educación escolar fue tan escasa que solo hizo el primer año de primaria. Fue un campesino que se tuvo que poner a jornalear desde muy pequeño porque el papá se enfermó y no podía trabajar.

En 1923 contrajo matrimonio con María Cleofe González Carmona. Luego de tener al primer hijo, Manuel José, se trasladaron a la cabecera municipal.

La musicalidad de Don Samuel fue tan innata que a los 11 años aprendió a tocar tiple, lira y guitarra. En la década de los 20 formó un trío con los señores Carlos Samuel Toro, mi abuelo paterno y Cruz Carmona. Ellos vivían en la vereda Las Lomitas, contigua a la vereda San Miguel. El trío salía a dar serenatas en el pueblo, lejos de sus hogares. Una noche se prolongó su labor musical, posiblemente se entretuvieron en charlas y tomando sus traguitos. Doña María, que ya tenía a Manuel recién nacido, se fue a un alto de la vereda con su bebé. Ella lloraba desconsolada, alumbrando la penumbra con una lámpara caperuza, ya que carecían de electricidad y estaba desesperada presintiendo un incidente de su esposo. Al llegar este, vio la escena y le produjo tanta culpabilidad que a partir de ese momento prometió no volver a tocar en horas nocturnas.

Así las cosas, el campesino que conoce el Presbítero Jesús María Piedrahita Duque (quien dirigía la parroquia Nuestra Señora del Carmen, única que existía en La Ceja) es un jornalero casi iletrado, que se convertiría sin quererlo en el historiador y biógrafo más confiable que ha tenido La Ceja, ya que durante 52 años escribió sobre los cejeños en los libros del despacho parroquial, y lo hizo con una caligrafía y discreción excelente.

En una festividad de la Virgen Inmaculada el trío, junto con Francisco Cardona (también músico de cuerdas) estaban amenizando estas fiestas en la vereda Las Lomitas. Jesús María Piedrahita los conoció y le produjo gran curiosidad quién podría tocar el armonio portátil de la Iglesia. Todos los músicos fueron invitados al lugar de residencia del padre. Don Samuel fue el único que interpretó el armonio, instrumento que jamás había tocado, pero se animó, y a oído sacó una pieza conocida. El padre vio tantas capacidades en este hombre, que se dedicaba solo a la agricultura y lo visibilizó con dos maestros en Antioquia: José María Bravo Márquez (organista y corista) y Jaime Santamaría Vasco (maestro de capilla). Estos personajes se dedicaron a desarrollar las habilidades musicales de Don Samuel. Las clases las tomaba en el órgano tubular de la Basílica, después de llegar de las labores del campo.

La Basílica Menor de La Ceja alberga en su coro uno de los órganos tubulare

Órgano tubular de la Basílica Menor Nuestra Señora del Carmen, La Ceja.

Órgano tubular de la Basílica Menor Nuestra Señora del Carmen, La Ceja.

s más hermosos de Colombia que instaló el lutier aguadeño Luis Gallego. Una particularidad de este instrumento es que ha funcionado desde 1923 hasta hoy. El órgano es de fabricación italiana, producido por la casa Balbiani, tiene 1300 tubos que son accionados por movimientos producidos desde tres teclados, de los cuales dos son manuales y uno de pedal. Su costo, una vez instalado fue de $4.400 pesos, valor en el que estaba incluido el flete marino hasta Barranquilla, el viaje en barco hasta Puerto Berrío a través del Río Grande de la Magdalena, y en tren hasta Medellín en el Ferrocarril de Antioquia. El viaje hasta La Ceja se realizó a lomo de mula. Los maestros que tuvieron el lujo de tocar este fenómeno fueron Bravo Márquez, Santamaría Vasco, Don Samuel y los que luego fueron su dinastía.

Del matrimonio de Samuel y María nacieron Manuel José, Alejandro, Jesús María y Alberto, todos fueron músicos profesionales. Los demás también tuvieron un apego a la música, pero no fue su prioridad: Octavio y Mario. Las mujeres se dedicaron al canto por nota: Pastora, Albertina, Carmen Emilia, Isabel y Cecilia; la última lo hacía esporádicamente.

Don Samuel no les enseñó a tocar a las hijas porque en la casa había un armonio con pedales (hoy día se encuentra en la Parroquia San Cayetano). Él decía que el movimiento en los pedales era muy dañino y causaba várices. Por esta razón, ninguna hija aprendió a tocar este instrumento.

Banda Parroquial Santa Cecilia, La Ceja, 1946. Director Samuel Bernal en el centro. En la parte inferior derecha su primogénito Manuel José.

Banda Parroquial Santa Cecilia, La Ceja, 1946. Director Samuel Bernal en el centro. En la parte inferior derecha su primogénito Manuel José.

El armonio que había en su hogar no era propio, sino que lo había prestado la parroquia. En este empezó a enseñarle a su primogénito Manuel José, quién a los 6 años (1930) ya tocaba algunas obras en el órgano tubular de la iglesia, sin tocar el pedalero.

A la par que Don Samuel era el organista titular, tomó la dirección de la Banda de viento a la cual dio el nombre de Santa Cecilia. En una ocasión alguien le preguntó:

—¿Cómo hace usted, Don Samuel, para manejar instrumentos que no toca?

Serio y seguro respondió:

—Para eso están los libros

Hacia la década de los 40 pensó en reunir voces femeninas para ampliar el coro, entre ellas: María Duque, Lía Patiño, Ana Rita y Deyanira Torres, Gilma y Odila Chica. Posteriormente ingresaron nuevas otras como: Adela y Gabriela Carmona, María Elena y Emma Toro (mis tías), Olivia Ospina, Dora Patiño y Elvira Ochoa.Samuel Bernal  tuvo que aprender latín e italiano; primero porque los libros académicos de música solo estaban escritos en estas lenguas, y segundo, porque el latín fue el idioma de la iglesia hasta 1962, año en que el Concilio Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII, dio libertad para que en las eucaristías de todo el mundo se celebraran en lengua vernácula. Para esta época Don Samuel, además de interpretar el órgano tubular de la Basílica, cantaba a la vez las misas diarias. Para celebraciones especiales reunía a los tenores Miguel Carmona y Salvador Carmona (primos) oriundos de la vereda Las Lomitas.

Banda Parroquial Santa Cecilia, La Ceja, 1946. Director Samuel Bernal en el centro. En la parte inferior derecha su primogénito Manuel José.

Banda Parroquial Santa Cecilia, La Ceja, 1946. Director Samuel Bernal en el centro. En la parte inferior derecha su primogénito Manuel José.

Hacia la época en que Don Samuel dejó de ser el organista titular, fue reemplazado por otros músicos hasta 1996 que su hijo Jesús María se instaló definitivamente en La Ceja, continuando con algunas integrantes del coro y agregando otras voces como la de mi madre, Carmen Cecilia, y mis tíos Jesús Hernando, Jairo Arturo, José María y Elvia; María Eugenia Ríos, Socorro Alarcón, Luz Elena Osorio, Ofelia Suárez, Marina García entre otros. Desde entonces el coro tomó el nombre de “Samuel Bernal”. El maestro Jesús María lo continuó hasta su muerte ocurrida en 2013. Ahí el coro termina, porque el único sobreviviente de la estirpe musical de los Bernal, el Maestro Alberto, reside en Medellín

Manuel José “Manuel J”: Fue un alumno aventajado de su padre. A los 9 años ya lo reemplazaba en algunas ceremonias religiosas. A los 12 entró a la Banda de viento e interpretó varios instrumentos. De 17 escasos años ya era el maestro de capilla en Abejorral. De 22 años viajó a Bogotá y estudió composición y órgano con el sacerdote italiano Egisto Giovanetti durante dos años. Regresó a Medellín y estudió piano con la italiana Luisa Manighetti. Fue corista de la Iglesia El Calvario. El primer acontecimiento que lo lanzó a la fama fue el haber sido seleccionado en un concurso para dirigir la Orquesta de la emisora de mayor renombre en el país: La Voz de Antioquia; allí surgió el nombre artístico de Manuel Jota Bernal. Él sobresalió como organista, pianista y  compositor; acompañó y alternó a grandes figuras musicales, entre ellas: Celia Cruz, Pedro Vargas, Matilde Díaz, Lucho Bermúdez, Pacho Galán, y otros. En 1955 La Voz de Antioquia (de la cadena Caracol) lanzó el siguiente mensaje: “De año nuevo y Navidad, Caracol por sus oyentes, formula votos fervientes de paz y prosperidad”, Don Manuel fue el autor de la musicalidad de este célebre jingle que hasta hoy suena. En el Festival Internacional de Ópera en 1962 el tenor italiano Ferruccio Tagliavini pidió a Manuel J. que dirigiera La Traviata de Verdi, ante el público del Teatro Junín. En la década de los 60 participó en la televisión colombiana con programas musicales como La Hora Phillips, Noches de Gala, Noches de Colombia y Tierra Colombiana. En televisión alternó en el programa Los Maestros con el organista Jaime Llano González y los pianistas Oriol Rangel y Felipe Henao. Artista del año en 1974. Tuvo el honor de tocar en la Casa Blanca ante el presidente Gerald Ford. De él existen 16 discos con grabaciones como: Gloria Eugenia, Jorge Humberto, Isabel, Abejorral.Es inevitable no mencionar en estas líneas la maravillosa obra de sus cuatro hijos músicos, ya que el legado de los Bernal no tiene límites.

Maestro Alejandro “Nino”: Su padre y Manuel J. lo formaron musicalmente. Narraba él que de niño solo comían carne una vez por semana. De pequeño, en 1945, a la edad de 11 años acompañaba las novenas navideñas en la vereda Las Lomitas, allí mis ancestros Toro Carmona cantaban junto con él en la casa de mis abuelos maternos Jesús Arturo y María del Carmen. El mismo año viajó con su padre a Abejorral, donde era corista su hermano, y se sorprendió –al igual que yo- cuando escuchó la obra de su padre Amanecer, interpretada al unísono por cinco bandas musicales. En el almacén de los Vieco en Medellín, conoció al maestro Carlos Vieco; al ver la curiosidad del niño por un piano le pidió que tocara en este, y al terminar de interpretar el pasillo Patasdilo, el maestro Vieco que era su autor quedó sorprendido ante este niño de 11 años y lo elogió con aplausos. Manuel J. se encargó de Nino (como cariñosamente llamaban a Alejandro en su familia), lo llevó a Medellín para estudiar en el Colegio San José, con 14 años se convirtió en la figura musical del colegio. Estudió con la pianista italiana Ana María Penella. Se presentó a La Voz de Antioquia y el locutor Rodrigo Correa Palacio preguntó a los productores:

—¿Qué artista debo anunciar?

Respondieron:

—Nino, Alejandrino Bernal

—No voy a anunciar un artista con un nombre tan feo.

De inmediato lo anunció: Maestro Alejandro Bernal, desde ahí adoptó este nombre artístico.

Fue organista en distintos centros culturales y religiosos de Medellín. Hizo parte de la Orquesta de los Hermanos Martelo (música del Caribe). En 1963 viajó a Nueva York para estudiar armonía. Grabó discos de larga duración en disqueras nacionales. Amenizó el Reinado de Belleza en Cartagena el mismo año. Fue contratado por la empresa Coltejer para celebrar los 60 años de esta y sobresalió por la impecabilidad de la presentación. Tocó a dúo con el maestro León Cardona en el Hotel Veracruz y el Club Unión. Fue contratado como director de La Academia de Órganos Thomas y condecorado por el Ministerio de Educación Nacional como un servidor eminente de la cultura. En 1983 se presentó con sus tres hermanos músicos en el Teatro Juan de Dios Aranzazu de La Ceja, deleitaron durante dos horas a los asistentes que se sentían orgullosos de sus paisanos. Ganador del primer premio en el II Concurso de Composición Carlos Vieco, con el pasillo Linda. La Asamblea de Antioquia le confirió la Orden al Mérito Cívico y Empresarial Mariscal Jorge Robledo, grado oro. El Concejo Municipal de La Ceja le otorgó el escudo del municipio, esta fue su última aparición pública. Sus principales composiciones fueron: Flor cejeña, Queja, Luz Mar

Maestro Jesús María “Suso”: Estudió con los Hermanos Cristianos en La Ceja; allí tocó el armonio en las misas celebradas en la institución. Luego se desplazó a Medellín a continuar sus estudios. Trabajó en la Iglesia El Calvario y Santa Teresita, luego en la Cervecería Unión hasta 1980, fecha en que se inició como profesor de órgano en la Empresa Órganos Thomas. Durante cuatro décadas fue organista y pianista en eventos religiosos y sociales. Alternó con el Maestro León Cardona en el Club Unión. Hacia la década de los 90 regresó a La Ceja como maestro en la Basílica Menor Nuestra Señora del Carmen. Fue profesor de música de los seminarios Nuestra Señora de Marinilla y Cristo Sacerdote en La Ceja. Se desempeñó como director del Coro Parroquial fundado por su padre desde 1996 hasta 2013, año de su fallecimiento. Conformó con el tenor Jairo Arturo Toro, el barítono Jesús Hernando Toro y la soprano Adela Carmona una de las agrupaciones musicales más aplaudidas en el Oriente Antioqueño. Algunas de sus composiciones musicales: Cejeñita, A los abuelos…

Contaba Suso que a su padre nunca se le escuchó tratar mal a las personas, pero cuando quería referirse a alguien descortés, expresaba:

—Ese individuo…

Su hijo Jesús, jocosamente, le respondió:

—Dígale de una vez hijueputa.

Tuve la oportunidad de conocerlo personalmente ya que compartía sus charlas y su música en nuestras fiestas familiares y los ensayos con el coro se hacían generalmente en mi casa, debido a que mi mamá en 1988 había comprado al maestro Alejandro Bernal un órgano Yamaha. La persona que más palpó este fue Suso.

Maestro Alberto: Último de los 11 hijos. Creció entre música y músicos. A los 3 años practicaba los ejercicios de armonio que escuchaba de sus hermanos. Cuando tenía 4 años ante una visita de amigas de su casa ejercitó la melodía del Himno Nacional; todo iba bien cuando apareció Don Samuel con el ceño fruncido, no terminó el Himno, pero se ganó los cinco centavos de Doña Maruja, la señora visitante. Su madre recibió el regaño de don Samuel, quién expresó:

-No me gusta que ese muchachito se haga el célebre, primero debe aprender a leer y escribir.

Y esto lo hizo rápidamente por el deseo de comenzar a recibir clase. Perteneció al acolitado del templo; cuando tenía 7 años, se celebraba un aniversario de difunto en misa de 5:30 a. m. Todos estaban listos, excepto su padre, el corista, y no sabían por qué; el padre Efraín Ángel le preguntó a Alberto:

—¿Puede usted tocar el órgano?

—Claro que sí, Padre.

Se quitó los arreos de acólito y subió al coro. Tocó y cantó por primera vez en latín en el gigante órgano, luego se enteró de que su padre lo había escuchado, pues había llegado tarde por algún inconveniente. En la tarde se encontraron en casa. Don Samuel dijo:

—Lo escuché en la misa

—El padre Efraín solicitó que lo hiciera –pensó que esto traería un regaño o una felicitación

Sin embargo, su padre a secas respondió:

—Siempre hubo cositas…

A esta misma edad hizo su primera presentación en público ante los padres de familia del Colegio San José en La Ceja, donde debutó el humorista Montecristo, ambos merecieron grandes aplausos. Fundó y dirigió la coral Amistad con estudiantes cejeños. Estudió solfeo, dirección coral, técnica instrumental y vocal, apreciación musical y arreglística en el Conservatorio de Música de la Universidad de Antioquia y en la Universidad Nacional de Colombia perfeccionó el piano. Organista de protocolo de la Casa Presidencial durante el mandato de Alfonso López Michelsen. Organista ceremonial del Certamen Nacional de Belleza en tres oportunidades, director nacional de las academias Thomas. Director del concurso El niño organista en el programa Animalandia. En 1978  Órganos Lowrey le otorgó el premio Mejor Organista Junior Latinoamericano.

Estudió Derecho en la Universidad Libre en Bogotá, alumno de López Michelsen.

Es el único sobreviviente de los cuatro hermanos músicos, al lado de sus dos hermanos Octavio y Cecilia.

Actualmente se desempeña como Coordinador del área de Derecho Público en la Universidad Luis Amigó.

Sus restos mortales reposan junto con los de su hijo Jesús María en la cripta contigua a la Basílica Menor Nuestra Señora del Carmen.

Sus restos mortales reposan junto con los de su hijo Jesús María en la cripta contigua a la Basílica Menor Nuestra Señora del Carmen.

Samuel Bernal Patiño, a los 82 años por padecimientos severos de salud fue remitido a Medellín. Antes de salir de La Ceja profetizó:

—Yo de este viaje ya no vuelvo.

Falleció en Medellín el 17 de marzo de 1982 debido a una penosa enfermedad.

La obra que lo inmortalizó fue el pasodoble Amanecer.

Esto es una hazaña, lo digo tal vez porque soy de otra generación. Para su época se carecía de recursos económicos, tecnológicos, culturales, científicos; pero este hombre, gracias  a su tenacidad y pujanza característica de todo antioqueño, logró superarse a los 28 años y construir una generación tan musical, reconocida, no solo de talla municipal, sino departamental y nacional.En este momento Samuel Bernal Patiño es una figura patrimonial en la historia cejeña. Las nuevas generaciones podrán conocerlo ya que una sala cultural en la Sociedad de Mejoras Públicas lleva su nombre, al igual que un parque lineal. En el archivo histórico de la Biblioteca Municipal se puede investigar acerca de él.

Referencias bibliográficas

  • Bernal, G., (2014), La música de nuestros ancestros, La Ceja del Tambo, Colombia: Impresiones Angimo.
  • Rincón, F. [Fabio Andrés Rincón Ossa]. (2015, Marzo 13). Coro Samuel Bernal fotos. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=JCsBvn-gLrM.
  • Bernal Rodríguez, G. (2015). Melodías cejeñas de la historia musical colombiana. Voces De Papel, (10). Retrieved from http://www.vocesdepapel.co/?id_nota=256&title=Melod%EDas%20ceje%F1as%20de%20la%20historia%20musical%20colombiana
  • Bernal Rodríguez, G. (2015). El órgano de la Basílica de Nuestra Señora del Carmen de La Ceja del Tambo. Voces De Papel. Retrieved from http://vocesdepapel.co/?id_nota=246&title=El%20%F3rgano%20de%20la%20Bas%EDlica%20de%20Nuestra%20Se%F1ora%20del%20Carmen%20de%20La%20Ceja%20del%20Tambo.
  • Bernal, C. (2016, Abril 11). Entrevista a Cecilia Bernal. La Ceja
  • Bernal Rodríguez, G. (2016). Favor.
  • Toro, C. (2016). Entrevista a Carmen Cecilia Toro. La Ceja.
  • Carmona, A. (2016). Entrevista a Adela Carmona. La Ceja.

 

 

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